Netaudio y música digital en el IV Congreso de la Cibersociedad
El Congreso de la CiberSociedad es el evento más importante de reflexión sobre las nuevas tecnologías en el entorno hispanoamericano, aunque con participación de personas de todo el mundo. A esta cuarta edición se han presentado más de 400 comunicaciones que se hicieron públicas el 5 de noviembre y podran discutirse online del 12 al 29 de noviembre.
Uno de los ejes está dedicado a la Cultura con 60 comunicaciones y entre ellos podemos encontrar diversas dedicadas a hablar de la música digital y los
netlabels, escritas por gente conocida del sector. Os indico las tres más interesantes
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Netlabels 3.0: hacía el desvanecimiento del concepto
de cHristian negre i walczak (netaudio.es, phlow.es)Este documento sintetiza los 15 años de historia de los netlabels destacando sus principales aspectos sociales, económicos y creativos. Además se sugieren algunas tendencias para el futuro.
Tal como dice Christian en su blog, no le quedó tiempo para acabarla y por eso al final parece un poco corta. Esperamos una versión completa en el futuro (¿aquí en netaudio.es posiblemente?)
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Presente digital en la distribución musical
de Antònia FolgueraDe los Peer to Peer a las redes sociales, todos los aspectos positivos que aportan las nuevas herramientas y tecnologías a la creación y distribución musical así como la capacidad de crear comunidades de fans alrededor de determinados estilos musicales con la ayuda de estas herramientas..
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Las discográficas me convirtieron en un pirata
de Manu González (GO mag)La verdadera historia de un redactor jefe de un magazine musical que tuvo que convertirse en un pirata y comenzar a descargar discos para poder hacer mejor su trabajo.
Sobre esta comunicación estuve charlando con el autor sobre la labor de la prensa musical y como se está actualizando al mundo digital-online actualmente, igual que lo hace la propia industria productora-distribuidora. Reproduzco algunas partes textuales:
David ‘sml’ Domingo: Lo que más me interesa es tu opinión de la segunda parte sobre que ya no hace falta recomendar música porque el público ya la he oido. No estoy de acuerdo. Hay muchísima música, demasiada accesible (ya sea en netlabels, myspaces, portales, blogs) como para poder escucharla toda. Sigue haciendo falta ese filtro y recomendación.
Tienes una parte de razón en que la gente se descarga mucha cosa antes de leer una crítica en una revista, si el grupo lo conoces puedes descargar “a ciegas” y luego valoras, pero para descubrir nuevos grupos sobretodo es casi imposible.
Comentas en la introducción del artículo que la industria musical tiene que adaptarse, efectivamente, y la del periodismo musical
también
Justamente el formato de revista mensual en papel para algo tan dinámico como la aparición de música y descarga inmediata que ocurre actualmente, creo que no está adaptado.Es decir, hace años te comprabas 2, 3 o 4 CDs al mes (depende mucho, por decir algo) y podías estar atento a la revista mensual para ver que te comprabas al mes siguiente. Ahora te descargas 1 album al día, así que necesitas un medio mucho más inmediato de recomendación-crítica. El formato de papel ya no sirve.
De ahí que la crítica, recomendación y periodismo musical se esté pasando al mundo online, a portales, blogs, revistas digitales donde todo es inmediato. Pienso que si en España todavía no ha explotado es porque justamente los periodistas se resisten a dejar el papel y la gente os sigue por el nombre y sigue acudiendo al papel (como yo).
Pero ya hay iniciativas interesantes y creo que van a ir a más. Sobretodo los que combineis revista en papel y en digital, porque ya teneis toda la estructura de contenidos y organización creada. No creo que tenga que entrar en detalles sobre esto porque seguro que conoces muy bien como está el mercado (clubbingspain, playgroundmag.net, scannerfm.com, etc).
Tampoco hace falta que te explique como es la evolución de los diarios en papel y su paso al digital, y la crisis que hay en USA que se están hundiendo. Todo se debe a la no-adaptación al mundo digital, que lo ha transformado todo rápidamente.
Por otra parte, pienso que el problema de “recomendar al informado” no es porque la gente no necesite de periodistas musicales para seleccionar música ya que se descargan antes el material, sino que los recomendadores están pasando de ser humanos (periodistas) a máquinas (sistemas automáticos).
Han aparecido muchos servicios y portales online para recomendar y descubrir nueva música de forma automática, según las preferencias del usuario, según localización y según un sistema social que te recomienda lo que tus “amigos musicales” están escuchando, ya que será más cercano a lo que a ti te gusta.
Desde el pionero servicio last.fm, las tecnologías de la empresa española BMAT, otros startups nuevos como Herzio o el sorprendente portal thesixtyone.com.Yo creo que con el contenido masivo que hay de música, que será inabarcable incluso para una horda de periodistas musicales, en esos sistemas es donde está la clave, que pueden procesar mucha música de forma “automática”, aunque todos sabemos que es difícil de parametrizar y automatizar una cosa tan subjetiva como la música.
Manu González: Una cosa que tenía clara cuando escribí ese artículo es que quería ser lo más personal posible (así lo pacté con Antònia, la encargada de la sección de música del Congreso), partiendo desde mi experiencia. Y dejar muy claro la explicación del título, que por culpa de según que medidas contra la piratería, ha producido que yo, una persona que no se había bajado discos tenga que hacerlo para hacer mejor su trabajo (y como tú bien apuntas, una revista mensual no puede estar al nivel del usuario que se descarga un disco al día, pero por lo menos lo intentamos).
Lo cierto es que el artículo podría haber ido por otros derroteros, como el cambio de mentalidad que tendríamos que hacer la prensa cultural, cambio necesario, debido al cambio de las reglas del juego (el negocio ya no es el mismo que antes, y todos deberíamos cambiar con los nuevos tiempos, cosa que creo que comento en el artículo, que las discográficas aún no saben que hacer con el nuevo formato), pero tampoco me considero un experto en eso y preferí centrarlo más en una experiencia más personal en vez de dar unas pautas y muchas explicaciones (cosa que también tuve que hacer para situar al lector).












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