Introducción

Texto escrito por Christian ‘applejux‘ Negre i Walczak, originalmente en catalán en su blog.
Traducido y adaptado por David ‘sml‘ Domingo

Con el tiempo, la mayoría de cosas cambian. La música no es una excepción. Al largo de la historia, la manera como las notas se ordenan y los instrumentos se utilizan han generado cientos de estilos musicales diferentes. En este transcurso, la tecnología tiene un papel destacado. Algunos estilos han nacido a partir del uso concreto de un instrumento que ha sido inventado y perfeccionado gracias a la tecnología; o bien de alguna “cosa” usada como instrumento. El turntablism, por ejemplo, es un estilo derivado del hip-hop y se fundamenta en el uso del tocadiscos como si de un instrumento se tratase. Aquí, el músico desplaza el disco de vinilo hacia delante y hacia detrás modificando el sonido registrado y creando así “nueva música”. La tecnología sin embargo no solo ha influenciado en los estilos musicales. Estos últimos años está transformando poco a poco los hábitos musicales de las generaciones más jóvenes. De hecho, está modificando la manera como hacemos, consumimos y disfrutamos de la música.

Según estudios recientes, escuchar música sigue siendo una de las principales actividades de los jóvenes. Uno de los resultados que más llaman la atención es la manera como la consumen. Aunque muchos de ellos solo escuchan los primeros 30 segundos de cada canción, algunos son capaces de escuchar música más de 25 horas a la semana gracias a los dispositivos móviles actuales, que permiten almacenar miles y miles de canciones. Imaginad la cantidad de fragmentos de 30 segundos que necesitan escuchar para llegar a 25 horas!

Actualmente, los CDs están en extinción porque la mayoría de jóvenes encuentra más cómodo enviar la música descargada de Internet directamente al reproductor MP3 o al teléfono móvil. Hay que añadir que la posibilidad de conseguir solo la canción que quieren y prescindir de las otras 10 que no les interesan también ayuda a olvidar el concepto de álbum. Pero probablemente la posibilidad de intercambiar ficheros sin ni siquiera cables gracias al famoso Bluetooth acabe de sentenciar definitivamente a los discos compactos. De hecho, algunos jóvenes ni tan siquiera descargan ellos mismos la música de Internet, sino que son sus amigos los que se encargan de llenarles los dispositivos con los éxitos del momento. A todo esto hay que añadir servicios como eMule, BitTorrent, Soulseek, RapidShare y similares que permiten a cualquiera con los conocimientos adecuado conseguir prácticametne cualquier discografía que se proponga pagando solo el precio del servicio de acceso a Internet.

Este es un panorama desolador para las grandes industrias discográficas convencionales, acostumbradas a unos márgenes de beneficio extraordinarios. Pero no tendría que serlo para el resto de la sociedad pese a los mensajes apocalípticos que la misma industria discográfica y las sociedades que gestionan sus derechos emiten constantemente.

Recordemos el pasado durante unos segundos: años atrás grabábamos de la radio las canciones que más nos gustaban y las intercambiábamos con nuestros amigos, actualmente pasa más o menos lo mismo pero usando discos duros en lugar de cintas electromagnéticas de cassette. No se recuerda que entonces nadie nos acusara de piratas, no? La diferencia recae en los intereses de las grandes compañías. Ahora ven como su modelo de negocio se está desmontando por los cambios de consumo de las nuevas generaciones completamente acostumbradas a las nuevas tecnologías.

El otro argumento frecuentemente usado es el que hace referencia al futuro de los músicos. Pobres, si no les pagamos su música, como daran de comer a sus hijos? Aquí nadie ha hablado de no pagarles por su trabajo. Cualquier trabajo bien hecho merece ser compensado, pero puede que no de la forma que les interesa a las grandes compañías, no con los ridículos porcentajes finales que quedan para los autores reales del trabajo.

Cada vez más músicos se dan cuenta de la dificultad de entrar en la industria convencional, de conseguir un contrato, sobretodo si la música que hacen no se ajusta a sus parámetros. Este grupo sabe que al largo de la historia, solo una inmensa minoria ha podido vivir realmente de la música. Este grupo ha decidido aceptar la realidad y adaptarse. Algunos de ellos han decidido autopromocionarse directamente y ni tan siquiera plantearse entrar en los canales convencionales. En lugar de hacer maquetas para sellos discográficos, las hacen directamente para sus fans y las distribuyen directamente mediante Internet. En otras palabras, lo que hacen es regalar su música.

El que podría parecer una cosa absurda, resulta que es fruto de una estrategia totalmente consecuente con el contexto actual. Si la gente prácticamente no compra CDs y los jóvenes prácticamente no pagan por los ficheros MP3 que descargan, como puede el músico obtener algun beneficio de su trabajo? Pese a fenómenos como iTunes, la mayor tienda de música en Internet, muchos creen que los ficheros MP3 estan dejando de ser una mercancia. Para algunos ya ha se ha convertido en nada más que la tarjeta de presentación de un grupo. Entonces, como se ganaran el pan los músicos?

Respuesta: En el directo, en el concierto, en la actuación, el recital o llámadlo como querais. Esta es, tal como ha sido siempre, la clave. El consumidor de hoy en dia busca la experiencia única, personal, irrepetible e intransferible. Estos nuevos músicos, conscientes de este cambio, usan las posibilidades que ofrece Internet para comunicarse directamente con su público. Valoran su respuesta y actuan en consecuencia. Hay casos en que se han modificado letras de canciones por voluntad de los fans, escogido las canciones para el siguiente concierto, diseñado camisetas u organizado autocares para la siguiente actuación. Todo con el objetivo de ofrecer alguna cosa más que no un simple fichero MP3, creando en resumen, un público fidel y un ambiente de comunidad. Definitivamente, música libre no quiere decir música gratis, sino música libre de perjuicios y sobretodo, de intereses abusivos por parte de intermediarios.

Es en este punto donde es necesario incorporar dos palabras inglesas nuevas: netaudio y netlabel. Todo este fenómeno expuesto anteriormente se llama generalmente netaudio y hace referencia a los músicos, al público, a los conciertos donde se encuentran y a las herramientas y mecanismos que usan para comunicarse y relacionarse. Mecanismos que, por supuesto, han aparecido gracias a la tecnología. Los netlabels son el equivalente a los sellos discográficos tradicionales y se encargan de seleccionar grupos, promocionarlos y organizar conciertos.

La música es un bien que ha perdurado durante toda nuestra historia, aunque la forma de crearse y consumirse haya ido variando al largo del tiempo. Las nuevas tecnologías, la irrupción de Internet y herramientas más potentes de los últimos años es solamente el siguiente paso en la evolución. Vayamos adelante y no nos anclemos en el pasado. Será mejor para todos los que amamos la música.

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